Siempre solemos hablar de las victimas de la violencia y hoy deseo hablar de ellos, los maltratadores.
Me ha llamodo la atención que en mi caso, el maltratador estuviera muy bien considerado en nuestro entorno. Sería difícil olvidar, que en una de las ocasiones en que hubo separación y posterior denuncia, sufrimos los improperios de algunas vecinas. Él era amable, generoso, simpático y todos le respetaban. Por sus buenas maneras. En su día, incluso se podría afirmar que era atractivo. No tomaba alcohol, ni salía por ahí, en términos generales diríamos que su comportamiento a nivel social era intachable. En realidad todo era una máscara, en casa, que para él era su feudo, humillaba a "mansalva", viviamos aterrorizados, pues todas sus frustraciones las descargaba con nosotras, donde emergía su verdadero yo.
Investigando sobre el tema,he descubierto que se han identificado dos tipos de agresores: el agresor psicópata y el dependiente. El primero es más violento, pero se muestra muy sociable con los demás, por lo que es muy difícil de identificar. Miente de forma compulsiva y tiene una gran capacidad para fascinar y manipular a los otros. Utiliza a las mujeres de forma instrumental porque los psicópatas no tienen capacidad para enamorarse. El agresor dependiente, depende emocionalmente de la mujer. Tiene una baja autoestima y se muestra impotente para hacer frente a la vida. Muestran celos irracionales y abusan de la bebida. Necesitan sentir que tienen control sobre sus mujeres, sienten la necesidad de avergonzarlas y humillarlas.
El gran descubrimiento personal es que me he criado con un psicópata, realmente es algo inquietante...